
¡Hora por fin de romper el silencio de este blog! Ya sabemos que es un trastero y que no tenemos la necesidad de actualizarlo pero, con todo, nutrirlo de vez en cuando no está mal.
Y es que hoy hay algo que contar. Un mensaje que realmente todos experimentamos a la vuelta de vacaciones o a comienzos de año, tan sencillo como lo siguiente: nuestro destino está en nuestras manos, podemos moldear el mundo que nos rodea hasta un cierto punto. La inercia del día a día nos somete a un letargo inexplicable, nos convierte en zombis con vidas programadas por las circunstancias en vez de vidas autodirigidas y conscientes.
Quizás para no perder de vista esta gran verdad sería útil introducir algún tipo de ritual en nuestra vida que nos la recuerde por lo menos una vez el día. Os propongo mirarse las manos por la mañana en la cama y preguntarse a uno mismo "¿Qué quiero hacer hoy con estas manos?".
Quizás para no perder de vista esta gran verdad sería útil introducir algún tipo de ritual en nuestra vida que nos la recuerde por lo menos una vez el día. Os propongo mirarse las manos por la mañana en la cama y preguntarse a uno mismo "¿Qué quiero hacer hoy con estas manos?".