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El otro día el capítulo de una novela que estoy leyendo ahora me hizo reflexionar... En la novela, Life of Pi, el personaje principal hablaba del miedo y dice así:
Personalmente, me gusta pensar en el miedo como algo a lo que hay que enfrentarse, como el personaje de la novela así afirma. Pero del mismo modo, también considero cada enfrentamiento como una pequeña victoria de la gran batalla que supone luchar contra nuestro miedos. Porque miedos hay de muchas clases y formas; miedo a hablar en público, miedo a fracasar, miedo a perder...
Me gustaría apuntar una nota positiva a lo que la lucha contra el miedo supone, y es que a pesar de que podemos fracasar al enfrentarnos contra él, ese fracaso, paradójicamente, no es algo de lo que avergonzarse, no hay que tener miedo a fracasar en la lucha para vencer nuestros miedos. Quizá sea esa la clave, no tener miedo a enfrentarse al miedo. Ponerse de nuevo en pie y pensar, me ha vencido esta vez, pero volveré a la carga.
El otro día el capítulo de una novela que estoy leyendo ahora me hizo reflexionar... En la novela, Life of Pi, el personaje principal hablaba del miedo y dice así:
Debo decir unas palabras acerca del miedo. El miedo es el único y verdadero adversario que tiene la vida. Solo el miedo puede vencer a la vida. Es listo, traicionero rival, créanme lo conozco muy bien. No tiene decoro, no respeta leyes o normas, no muestra piedad. Ataca tu punto más débil, el cual es capaz de encontrar con una facilidad infalible. Empieza en tu mente, siempre. En un instante, puedes sentirte tranquilo, sereno, feliz. Entonces aparece el miedo, oculto en su traje de tierna duda, y se desliza en tu mente como un espía. La duda se dirige al encuentro de la incredulidad y la incredulidad intenta expulsarla. Pero la incredulidad es un pobre soldado desarmado, así que la duda se deshace de él sin demasiadas dificultades. Te angustias, te vuelves temeroso. Entonces la razón aparece para luchar por ti. Te tranquilizas. La razón aparece totalmente equipada con las últimas y mejores armas tecnológicas. Pero, sorprendentemente, a pesar de sus supremas tácticas y un gran número de innegables victorias, la razón queda postrada. Te sientes flaquear, vacilar. Tu angustia se vuelve pánico.Life of pi. Yann Martel.
El siguiente paso del miedo es dirigirse completamente hacia tu cuerpo, el cual ya es consciente de que algo terriblemente malo ocurre. [...] Sólo tus ojos siguen funcionando, pues ellos son los únicos que siempre prestan completa atención al miedo.
Por ello, se lanzas a tomas decisiones precipitadas. Das de lado a tus últimos aliados: la esperanza y la confianza. Y es en ese preciso instante, cuando te has derrotado a ti mismo. El miedo, que no es más que una conjetura, te ha vencido.
Es un tema difícil de describir con palabras. Por ejemplo, el miedo, miedo de verdad como el que te hace estremecer hasta los cimientos, o como el que puedes sentir cuando te encuentras cara a cara con tu muerte, ese miedo se arrellana en tu memoria como gangrena: busca deteriorar todo lo que encuentra a su paso, incluso las palabras que utilizas al hablar de él. Así que tienes que luchar duro para expresarlo. Tienes que luchar duro para conseguir iluminar las palabras que hablan de él, porque sino, si el miedo se vuelve una oscuridad muda que tratas de evitar, que incluso quizás eres capaz olvidar, así lo que único consigues es dejar un blanco abierto a más ataques porque, realmente, nunca te has enfrentado a ese enemigo que te ha vencido.
Personalmente, me gusta pensar en el miedo como algo a lo que hay que enfrentarse, como el personaje de la novela así afirma. Pero del mismo modo, también considero cada enfrentamiento como una pequeña victoria de la gran batalla que supone luchar contra nuestro miedos. Porque miedos hay de muchas clases y formas; miedo a hablar en público, miedo a fracasar, miedo a perder...
Me gustaría apuntar una nota positiva a lo que la lucha contra el miedo supone, y es que a pesar de que podemos fracasar al enfrentarnos contra él, ese fracaso, paradójicamente, no es algo de lo que avergonzarse, no hay que tener miedo a fracasar en la lucha para vencer nuestros miedos. Quizá sea esa la clave, no tener miedo a enfrentarse al miedo. Ponerse de nuevo en pie y pensar, me ha vencido esta vez, pero volveré a la carga.