jueves, 26 de marzo de 2009

Miedos

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El otro día el capítulo de una novela que estoy leyendo ahora me hizo reflexionar... En la novela, Life of Pi, el personaje principal hablaba del miedo y dice así:

Debo decir unas palabras acerca del miedo. El miedo es el único y verdadero adversario que tiene la vida. Solo el miedo puede vencer a la vida. Es listo, traicionero rival, créanme lo conozco muy bien. No tiene decoro, no respeta leyes o normas, no muestra piedad. Ataca tu punto más débil, el cual es capaz de encontrar con una facilidad infalible. Empieza en tu mente, siempre. En un instante, puedes sentirte tranquilo, sereno, feliz. Entonces aparece el miedo, oculto en su traje de tierna duda, y se desliza en tu mente como un espía. La duda se dirige al encuentro de la incredulidad y la incredulidad intenta expulsarla. Pero la incredulidad es un pobre soldado desarmado, así que la duda se deshace de él sin demasiadas dificultades. Te angustias, te vuelves temeroso. Entonces la razón aparece para luchar por ti. Te tranquilizas. La razón aparece totalmente equipada con las últimas y mejores armas tecnológicas. Pero, sorprendentemente, a pesar de sus supremas tácticas y un gran número de innegables victorias, la razón queda postrada. Te sientes flaquear, vacilar. Tu angustia se vuelve pánico.

El siguiente paso del miedo es dirigirse completamente hacia tu cuerpo, el cual ya es consciente de que algo terriblemente malo ocurre. [...] Sólo tus ojos siguen funcionando, pues ellos son los únicos que siempre prestan completa atención al miedo.
Por ello, se lanzas a tomas decisiones precipitadas. Das de lado a tus últimos aliados: la esperanza y la confianza. Y es en ese preciso instante, cuando te has derrotado a ti mismo. El miedo, que no es más que una conjetura, te ha vencido.

Es un tema difícil de describir con palabras. Por ejemplo, el miedo, miedo de verdad como el que te hace estremecer hasta los cimientos, o como el que puedes sentir cuando te encuentras cara a cara con tu muerte, ese miedo se arrellana en tu memoria como gangrena: busca deteriorar todo lo que encuentra a su paso, incluso las palabras que utilizas al hablar de él. Así que tienes que luchar duro para expresarlo. Tienes que luchar duro para conseguir iluminar las palabras que hablan de él, porque sino, si el miedo se vuelve una oscuridad muda que tratas de evitar, que incluso quizás eres capaz olvidar, así lo que único consigues es dejar un blanco abierto a más ataques porque, realmente, nunca te has enfrentado a ese enemigo que te ha vencido.
Life of pi. Yann Martel.

Personalmente, me gusta pensar en el miedo como algo a lo que hay que enfrentarse, como el personaje de la novela así afirma. Pero del mismo modo, también considero cada enfrentamiento como una pequeña victoria de la gran batalla que supone luchar contra nuestro miedos. Porque miedos hay de muchas clases y formas; miedo a hablar en público, miedo a fracasar, miedo a perder...
Me gustaría apuntar una nota positiva a lo que la lucha contra el miedo supone, y es que a pesar de que podemos fracasar al enfrentarnos contra él, ese fracaso, paradójicamente, no es algo de lo que avergonzarse, no hay que tener miedo a fracasar en la lucha para vencer nuestros miedos. Quizá sea esa la clave, no tener miedo a enfrentarse al miedo. Ponerse de nuevo en pie y pensar, me ha vencido esta vez, pero volveré a la carga.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Sociología I: entre extranjeros


Tras haber digerido los primeros capítulos de Einführung in die Soziologie, aquí van las primeras impresiones.

Casi inevitable pensar en un parecido de familia con la filosofía. Son fundamentalmente dos los conceptos con los que el autor caracteriza a la sociología: a) Verfremdung o "extranjerización": el volverse extraño y poco obvio, debido a la distancia, lo cotidiano, lo habitual, lo natural. El preguntarse por qué las cosas son así y no de otra forma nos lleva a la segunda característica, b) el pensamiento estructural: no se busca sencillamente la descripción de los particular en la distancia, sino su inclusión en estructuras de sentido más grandes, esto es, la construcción de teoría. Por si fuera poco, también le atribuye a la sociología una eterna juventud y una eterna discusión. ¿No son los diálogos de Platón el mejor regalo para Heinz Abels?

El autor propone la siguiente definición para la sociología: la sociología es la ciencia que se ocupa de las relaciones sociales y el actuar de los individuos en dichas relaciones sociales. La perspectiva es doble: por un lado desde el todo, desde la sociedad, y por otro desde la parte, desde el individuo. La unidad y la multiplicidad cara a cara.

Un dilema curioso es el que se observa desde el comienzo de la disciplina: ¿debe el sociólogo actuar en la sociedad y cambiarla a partir del conocimiento adquirido? En mi opinión la respuesta es clara. La sociología como disciplina se engendra históricamente tras la revolución francesa y la constatación de que en la sociedad no existe un orden natural, sino que el orden es algo más bien construido socialmente. La nueva imagen que adquiere el sociólogo de la sociedad está destinada a reconstruir el sentido, el orden, la unidad. La sociología gozará de vitalidad en la medida en que aspire a proporcionar herramientas para la acción.

lunes, 23 de marzo de 2009

¿Cómo queremos construirnos?


"La realidad, pues, se ofrece en perspectivas individuales. Lo que para uno está en último plano, se halla para otro en primer término. El paisaje ordena sus tamaños y sus distancias de acuerdo con nuestra retina, y nuestro corazón reparte los acentos. La perspectiva visual y la intelectual se complican con la perspectiva de la valoración. En vez de disputar, integremos nuestras visiones en generosa colaboración espiritual, y como las riberas independientes se agrupan en la gruesa vena del río, compongamos el torrente de lo real" (Ortega, 1916).

Seré algo dogmático para comenzar. El hombre vive sumergido en un universo de sentido. Bien sea el de la tradición heredada, la religión imperante o cualquier otro, sus acciones se insertan dentro de un marco superior, incluso cuando sólo son el resultado del más puro egoísmo. Nuestra época, por su parte, asiste perpleja a un torbellino constante de cambio sin precedentes a todos los niveles y busca sin cesar referentes desde los que poder interpretarse: se ve necesitada de nuevos sentidos que guíen en situaciones no previstas por los valores anteriores. Es precisamente este fenómeno el que nos da testimonio de un hecho insoslayable: es el hombre quien construye sentido para poder orientarse en el mundo y actuar.

La búsqueda de sentido es lo dado, pero no el sentido mismo. Para sentir el sentido mismo como lo dado hace falta haber sido adoctrinado, es decir, haber renunciado a la distancia sobre uno mismo y erigir la propia perspectiva en verdad absoluta. Constatar que vivimos con el sentido roto, que tenemos que buscarlo, o mejor dicho crearlo, es aceptar que somos libres de construirnos a partir de los materiales que están a nuestro alcance, construirnos tanto a nosotros mismos como a la sociedad en la que vivimos.

Nos han tocado unas determinadas cartas en este juego y las posibilidades de jugar con ellas son muchas. ¿Cómo queremos construirnos?

miércoles, 18 de marzo de 2009

Reflexiones preliminares sobre la sociología


Llevo unos días pensando en leer una introducción a la sociología en dos tomos (Einführung in die Soziologie de Heinz Abels) que pretende formar parte de un primer curso de sociología de la universidad a distancia de Hagen. Antes de comenzar la lectura, dejaré por escrito mi punto de vista inicial sobre la disciplina. Así veremos con más claridad cómo evoluciona.

¿Qué es la sociología? Diría que un determinado tipo de discurso, un intento de tomar distancia, sobre algo así como “la sociedad”, que comienza en el siglo XIX -habría que preguntarse por qué precisamente en este momento y no en otro-. Su objeto de estudio sufrirá, inevitablemente, por su misma esencia, continuas controversias. Hablar de la sociedad, la relación de sus partes, su orden, etc., es algo parecido a intentar decir algo sobre “el hombre”: no podemos salir de nosotros mismos para contemplarnos, con lo que estamos destinados a jugar con imágenes verosímiles en la medida de lo posible, con espejos. En cuanto a su metodología, observaremos teorías que conjugan de diversas maneras la unidad de las leyes y la universalidad de los conocimientos con la pluralidad observada y los casos concretos.

Así será la sociología un intento de tomar distancia sobre algo denominado “sociedad”, construyendo, siempre desde unas determinadas coordenadas y de una determinada forma, nada más y nada menos que una imagen. Cada nueva teoría, una nueva imagen. Ellas nos enseñarán cómo se concibe nuestra sociedad a sí misma. Y tal vez gracias a ellas seamos capaces de crear nuevas imágenes que posibiliten nuevos caminos y que, en definitiva, nos proporcionen una mayor libertad de elección.

domingo, 15 de marzo de 2009

Cosas del carácter

¿Cómo es una persona con carácter?

“Las personas como Manuel y su padre, pensó Julio, se vestían de dentro afuera, de modo que cada día, al levantarse, se colocaban las ideas, y sobre las ideas las vísceras y sobre las vísceras los músculos, así hasta llegar a los tejidos de la ropa. Él, en cambio, se vestía de fuera adentro. Primero se ponía el mono de motorista y, debajo, la ropa informal previsible de un decorador, y luego la epidermis, la dermis, las costillas…, esperando que todo aquel decorado exterior diera lugar a un carácter original, a un pensamiento diferente, a una forma de enfrentarse al mundo insólita. ¿Lo lograba?” (Juan José Millás, Laura y Julio).

Tal vez la diferencia radique en la forma de estar en el mundo.

"Se advertía en su manera de andar, de moverse, que no tenía miedo. Manuel le había explicado en una ocasión que el alimento preferido de la mezquindad era el miedo, y Julio lo había comprobado en sí mismo. Las ocasiones en las que peor se había comportado con Laura, pero también consigo mismo, habían coincidido con etapas de miedo: miedo a perder lo que tenía, a no obtener lo que creía merecerse, a no ser tenido en cuenta por los otros... Las personas como Manuel y su padre actuaban en un registro existencial diferente. Nadie podía arrebarles lo que poseían porque su patrimonio principal era intangible. El otro, el que se podía tocar, constituía una extensión del anterior y se reproducía, caso de perderlo, como el rabo de las lagartijas" (Juan José Millás, Laura y Julio).

jueves, 12 de marzo de 2009

Sólo una frase


Es sólo una frase. Pero una, que levanta la cabeza y mira al futuro alejándose del pasado sin rencor:


¡Cuántas cosas son posibles todavía!


La escribió alguien que sufrió de terribles dolores durante toda su vida y que acabó deshecho en la soledad y la locura. La parte positiva de su filosofía es un sí a la vida, una y mil veces. “¿Era esto la vida? ¡Otra vez!”




miércoles, 11 de marzo de 2009

Huele a ...

Uno de tantos objetivos marcados para este blog, es la inclusión de diferentes secciones: temas de opinión, idiomas, viajecitos o reseñas de libros, y comentarios de películas y artículos.

Con este post quiero inaugurar la sección idiomas, en la que queremos reunir aquellas expresiones, curiosidades o analogías del idioma con las que a menudo nos encontramos por el hecho de vivir en el extranjero.

A decir verdad, la historia de este post comienza un día en el que, por casualidad, buscando una palabra en el diccionario alemán-español, me encontré con una acepción de la expresión alemana "es stinkt!". Esta expresión (muy similar a la inglesa "it stinks!") podría traducirse claramente en español por un "¡apesta!", pero curiosamente, esta traducción no resulta tan evidente para la editorial alemana Cornelsen, encargada de la publicación del diccionario Deutsch-Spanish, redactado por el alemán Güntler Haensch.

Lo gracioso de esta historia es cómo el escritor ha debido relacionar los olores con sus propias experiencias personales; y es que, en este caso, nuestro amigo Güntler decidió indiscutiblemente traducir la expresión "es stinkt!" por un "¡huele a chotuno!".


Y es que me imagino a Güntler pasando unas fantásticas vacaciones en la España rural, disfrutando de la sierra y sus paisajes, cuando de repente al respirar el aire puro de la dehesa ibérica, un desabrido hedor invade sus fosas nasales. Güntler buscando el origen de este repulsivo olor, miraría a su alrededor para descubrir a un pastor con sus humildes cabras. Movido por la curiosidad, decidiría preguntarle al pastor - "Disculpe senior, cómo se chiama ese animal?" - a lo que el pastor respondería - "¿Esto? ¡Esto son chotunos!". "Oh Mein Gott, es stinkt!" pensaría aturdido Güntler, quedándose grabado para siempre en su memoria el recuerdo de aquel impactante olor.

Como habréis comprobado, esta acepción aparece en dicho diccionario relacionada con la palabra "chotuno"; aún así, parece claro para su autor que la única expresión posible para relacionar tal palabra con el idioma alemán es que apesta.


domingo, 1 de marzo de 2009

Mentalidad de principiante


Hablábamos en el último post de la figura del experto y considerábamos al principiante como su antagonista. Ambos son sencillamente figuras: son modelos, no tienen por qué existir de hecho personas que los encarnen en su totalidad. Sin embargo de la coherente divergencia entre los dos podemos aprender algo. ¿En qué se diferencian exactamente el uno del otro? Parece que las diferencias incumben a su motivación, a la manera de acercarse a su objeto, a su forma de reaccionar ante otros sujetos y a lo que en general esperan de sus acciones.

¿Qué les motiva? La figura del experto que nos interesa caracterizar es aquella que se mueve a partir del miedo y de la necesidad de seguridad; el principiante, por el contrario, se ve movido por el juego, el objeto le seduce provocando su interés.

¿Cuál es el modus operandi de cada uno? ¿De qué manera se acercan a su objeto? Podríamos decir que el experto:
  • Clasifica y ordena, buscando la forma de tenerlo todo bajo control.
  • Ve en los detalles un peligro que hay que subordinar al todo, intentando que desestabilicen lo menos posible.
  • El azar y las sorpresas son, por tanto, un elemento desagradable.
  • Sigue caminos, busca establecer un método fijo.
  • El tiempo y la necesidad de eficiencia le constriñen.
  • Su propia subjetividad es en todo momento muy importante, ya que basa la imagen de sí mismo en su grado de dominio.
  • La victoria es fundamental.
  • La memoria y los esquemas conceptuales son sus principales armas cognitivas.

¿En qué se diferencia en este aspecto el principiante?
  • Combina más, jugando con las posibilidades, y clasifica menos.
  • Los detalles no son un peligro sino quizás el mayor aliciente.
  • El azar y las sorpresas son elementos con los que bailar.
  • No tiene miedo de crear nuevos caminos y de olvidar los ya creados.
  • La conciencia del tiempo desaparece.
  • El principiante se olvida de sí mismo cuando está sumergido en el objeto de su deleite.
  • Ganar o perder es irrelevante.
  • Usa incesantemente su imaginación.

¿Cómo reaccionan ante la presencia de otros sujetos? Para el experto, el grado de dominio que ostenten las personas de su alrededor es importante y puede reaccionar de diversas formas. Los otros pueden ser desde una amenaza hasta objetos de control. El principiante, sin embargo, no se ve influido de la misma forma: al no estar basada la imagen de sí mismo en su grado de dominio, puede aprender o no de los otros, pero su subjetividad no se ve cuestionada, puesto que no juega ningún papel significativo en su proceder.

Y por último, ¿qué esperan ambos conseguir? Mientras que el experto aspira al dominio y el control, el principiante no espera conseguir nada.

Esta contraposición no es, ni mucho menos, algo novedoso: tablas semejantes se pueden encontrar en todos aquellos movimientos, filosóficos o no, que busquen el reivindicar la vida en sus dimensiones lúdica y creativa. Lo que nos interesa ahora es, más bien, reconocer en esas dos figuras patrones de conducta de nuestro día a día que nos puedan volver individuos tristes y desgraciados.