Tras haber digerido los primeros capítulos de Einführung in die Soziologie, aquí van las primeras impresiones.
Casi inevitable pensar en un parecido de familia con la filosofía. Son fundamentalmente dos los conceptos con los que el autor caracteriza a la sociología: a) Verfremdung o "extranjerización": el volverse extraño y poco obvio, debido a la distancia, lo cotidiano, lo habitual, lo natural. El preguntarse por qué las cosas son así y no de otra forma nos lleva a la segunda característica, b) el pensamiento estructural: no se busca sencillamente la descripción de los particular en la distancia, sino su inclusión en estructuras de sentido más grandes, esto es, la construcción de teoría. Por si fuera poco, también le atribuye a la sociología una eterna juventud y una eterna discusión. ¿No son los diálogos de Platón el mejor regalo para Heinz Abels?
El autor propone la siguiente definición para la sociología: la sociología es la ciencia que se ocupa de las relaciones sociales y el actuar de los individuos en dichas relaciones sociales. La perspectiva es doble: por un lado desde el todo, desde la sociedad, y por otro desde la parte, desde el individuo. La unidad y la multiplicidad cara a cara.
Un dilema curioso es el que se observa desde el comienzo de la disciplina: ¿debe el sociólogo actuar en la sociedad y cambiarla a partir del conocimiento adquirido? En mi opinión la respuesta es clara. La sociología como disciplina se engendra históricamente tras la revolución francesa y la constatación de que en la sociedad no existe un orden natural, sino que el orden es algo más bien construido socialmente. La nueva imagen que adquiere el sociólogo de la sociedad está destinada a reconstruir el sentido, el orden, la unidad. La sociología gozará de vitalidad en la medida en que aspire a proporcionar herramientas para la acción.
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