Libros, fotos antiguas, una poesía guardada entre las páginas de un diario personal, nuestro juguete favorito de la infancia, el recuerdo de alguien querido… trastos. Todas aquellas cosas que guardamos como un tesoro, de las que no queremos desprendernos por si algún día queremos volver a consultarlas. Ese “Me lo quedo, no vaya a ser que…” que tantas veces hemos oído y dicho.
Por todo lo que significan y porque no queremos que nos pase como a Funes el memorioso, este Trastero será nuestra gran memoria: nuestras vivencias, nuestros pensamientos y opiniones, un almacén de recuerdos que quedaran guardados, lejos de las zarpas del olvido.
Un Trastero especial lleno de espejos que reflejaran cada cual a su vez y de una manera diferente los chismes que allí guardemos, ya que la imagen que proyecta un espejo no es siempre la misma, todo depende de la perspectiva con que se mire.
Por todo lo que significan y porque no queremos que nos pase como a Funes el memorioso, este Trastero será nuestra gran memoria: nuestras vivencias, nuestros pensamientos y opiniones, un almacén de recuerdos que quedaran guardados, lejos de las zarpas del olvido.
Un Trastero especial lleno de espejos que reflejaran cada cual a su vez y de una manera diferente los chismes que allí guardemos, ya que la imagen que proyecta un espejo no es siempre la misma, todo depende de la perspectiva con que se mire.
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