Espejos. Espejos que lanzan reflejos.
Narciso ha sido reivindicado en la actualidad como imagen del mundo contemporáneo: las urbes posmodernas generan individuos sordos e incomunicados, capaces tan sólo de adorarse a sí mismos y de maquillarse el ombligo. Sin embargo, creemos que la metáfora del espejo va más allá de Narciso. La imagen que nos es devuelta ofrece siempre una perspectiva. ¿Cómo saber a dónde dirigirse si no sabemos dónde estamos? Tal vez el mirarse en espejos, el querer verse reflejado, sea uno de los actos primigenios de las humanidades.
Un trastero es un sitio al que van a parar los trastos: objetos antaño quizás útiles, hoy polvorientos pensionistas de rincones oscuros. Su verdadera morada es el olvido.
Una visita al trastero es un momento de encuentros, de sonrisas cómplices y pensativos ojos entornados. Pero no nos equivoquemos: ahora no nos encontramos en un trastero cualquiera. Éste es un trastero de espejos. Cada vela encendida, cada nueva mirada, arrojan múltiples perspectivas. Nos proponemos con este blog crear una guarida donde tengan cabida aquellas ideas fugaces que de otra forma se quedarían en el tintero. Porque esas ideas hablan de nosotros, nos ofrecen un esbozo de nuestra forma de ver el mundo en un determinado momento. Escribirlas las convierte en terreno fértil, creador. Nos perderemos en ellas para nacer de nuevo algún día. No nos pueden hacer daño, puesto que tan sólo son…
Espejos. Espejos que lanzan reflejos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario